Semejantes eran las
letras, definidas de manera más adecuada entre los egipcios por el término
jeroglíficos o
caracteres sagrados, que adoptaban objetos particulares de las figuras tomadas a la naturaleza o a las partes de las cosas. Tales escrituras, tales lenguajes servían a los egipcios para entrar en conversación con los dioses para la consumación de efectos maravillosos. Luego de que las letras hubieron sido inventadas por Theuth (él u otro), esas letras que nosotros utilizamos hoy en un tipo de actividad completamente distinta, resultaron una pérdida muy grande para la memoria, la ciencia divina y la magia*. A su vez, es hoy con imágenes fabricadas a imitación de aquellas de los egipcios, con los caracteres y ceremonias que hemos descrito, fundados sobre gestos y ritos precisos, que los magos explican a través de ciertos signos lo que ellos desean de manera de hacerse escuchar: esa es la lengua de los dioses, que siempre permanece la misma, mientras que todas las otras cambian cada día mil veces -como
permanece siempre ella misma la apariencia de la naturaleza-. [...] Y tanto como los hombres de tal país no pueden tener intercambio ni comercio si no es por gestos con hombres de otro país sin comunidad del lenguaje, de la misma manera no podemos tener intercambio con un cierto género de divinidades más que a través de ciertos signos, marcas, figuras, caracteres, gestos y otros rituales. Y un mago, sobre todo si él practica ese tipo particular de magia que es la teurgia, difícilmente podrá obtener un resultado sin recurrir ampliamente
a palabras y a las escrituras de esta especie de magia.
Aquì Bruno alude al famoso mito referido por Platòn al final de Fedro, en el que Sòcrates relata la entrevista del Rey egipcio Thamous y Theut, inventor de los caracteres de escritura, <<remedio para la memoria como para el saber>>.
BRUNO GIORDANO; DE LAMAGIA. DE LOS VÌNCULOS EN GENERAL; Ed. Cactus serie perenne; 2007;p 26, 27.
SI PASA ?
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