miércoles, 3 de octubre de 2012

Ars memoriae, De umbris idearum [IT] - p. 61

XI. 

Quod liberé sive fatum, sive necessitatem, sive bo-num, sive demourgon, sive mundi animam, sive na-turam appellare consuevere: ab imperfectis ad perfecta, inferioribus istis communicanda: motu atque tempore procedit, quod in omnibus, et singulis est idem prin-cipium.

Hinc et eadem serie progressum facere dicitur ars, quam manu ducit. Ideo (ut ad propositum inten-tionis nostrae spectat) cultris in arborum corticibus prior scripsisse perhibetur vetustas. Cui successit ae-tas in lapidibus celte excavatis inscribens: Quam se-quuta est papyrus sepiarum succis exarata. Inde per-gamenae membranae atramento artificioso magis in-tinctae. Proinde charta et inhaustum, praeloque pre-mendae in usum longé omnium aptissimum literae.A cultris inquam ad stilos, á stilis ad spongias; á spon- giis ad calamos; á calamis ad pennas; á pennis ad fu-silia tandem elementa perventum.

XI

Lo que se ha dado en llamar indistintamente destino, o necesidad, o Bien,  o demiurgo, o alma del mundo, o naturaleza, procede, con arreglo al movimiento y al tiempo, de las cosas imperfectas a las perfectas, que deben ser comunicadas a las inferiores, y éste es un mismo principio en todas y cada una de las cosas.

 Por ello también se dice que el arte de la escritura ha progresado según ésta misma sucesión. De ahí que – en lo referente a nuestra exposición- la remota antigüedad escribiera con cuchillos sobre las cortezas de los árboles. Siguió la época en que se hacían inscripciones sobre las piedras labrándolas con el buril; vino a continuación el papiro, que se llenaba de trazos realizados con tinta sepia. Después , los pergaminos, impregnados de manera más provechosa con una tinta artificial. De ahí se pasó al papel y al encausto, y al procedimiento, con mucho el más eficaz de todos, de imprimir las letras por medio de la prensa. De los cuchillos a los buriles, de los buriles a las esponjas, de las esponjas a los cálamos, de los cálamos a las plumas, y de las plumas hemos pasado finalmente – así lo considero- a las letras de plomo fundido.

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