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jueves, 29 de noviembre de 2012

Imagine (Cantus p. 241)


«Extant nonnullae rationes, atque modi: quibus possunt tum nomina, tum res ipsae unica imagine figurari. Primum quidem distinguendum est de modis in genere hoc pacto. Eorum á quibus recipi potest signum rei repraesentandae, alia retinent similitudinem secundum rem, alia vero secundum dictionem.» 

"Hay muchos métodos y modos por los cuales pueden, así como los nombres, así como las cosas ellos mismos ser formado por una imagen única. Pues en primer lugar, en general, se debe distinguir de las formas en que la manera siguiente. Representó a los mismos desde el signo de algo que puede ser recibida, de acuerdo con la semejanza de alguna otra cosa, mantenerlo, y otras cosas de acuerdo con la expresión ".

martes, 20 de noviembre de 2012

pictura (De imaginum compositione pág. 99)

Nota, character, signum, sigillum et indicium dici possunt tum lineae, tum puncta, tum omnia quae spacium non concludunt, figura vero est quam spacium concludere oportet.
Similitudo vero differt ab omnibus praedictis, quia eorum non est necessario eadem species; quandoquidem significatur homo literis et characteribus tanquam signis, indiciis, notis, non tanquam simili, simile vero erit pictura vel statua vel species per sensum accepta et in phantasia reservata.

Nota, un carácter, un signo, sello, y, a continuación, se puede decir que es una indicación de una línea, así como los puntos, así como el espacio de todas las cosas que no concluye, sin embargo, es la forma del espacio que llegar a la conclusión de que debe ser.
En cuanto a la imagen, sin embargo, se diferencia de todo lo anterior, no es necesariamente lo mismo porque su especie, ya que el hombre está representado por signos sus letras, caracteres, por así decirlo, no evidencia parece, señala, como un archivo. Igual, similar a una imagen o una estatua, o especie, sin embargo, se reservará para recibido a través de los sentidos, y en la fantasía

sábado, 13 de octubre de 2012

Memorari, (Sigillus sigillorum, p 163)

12. Quibus mediantibus natura ornat sensum, concu-
piscentiam, intellectum et voluntatem, unde prodit videre,
tangere in genere, imaginari, cogitare, primum memorari,
ratiocinari et intelligere, unde nascitur secundum memo-
ratum, quod intellectus adeptus et in habitu consuevit
appellari
. Quibus adiicitur formatio, cuius species sunt:
opinio in genere, aporia, scrupulus, syndaeresis, fiducia et
illectio in genere, quae excitat voluptatem, ambitionem,
curiositatem et fiduciam, et profligatio quaedam incitans
in abominationem, terrorem et horrorem. Quae omnia
pariunt hinc electionem et fugam, inde assensum et dis-
sensionem.

12. La naturaleza proporciona estos elementos de mediación: el sentido, la concupiscencia, el intelecto y la voluntad, de los cuales se origina el ver, el tocar en general, el imaginar, pensar, y sobre todo el recordar, el reflexionar y el comprender, de donde nace, según lo recordado, aquello que normalmente viene denominado intelecto -que comprende- o -en potencia-. A estos elementos se une la formación. cuyos tiops son: la opinión en general, la duda, el escrúpulo, el ligamen y la seducción en general -que exita el plaser, la ambición, la curiosidad y la confianza- y por así decirlo el exeso, que impulsa a la ambición, al terror y al horror. A continuación, todo eso produse, por una parte elección y el rechazo, y por otra el asentamiento y la disención.
(Tad. Alicia Silvestre, pp. 7, 8)

Simonidis, (Sigillus sigillorum, p 163)

9. Etsi tempus Pythagoricum indocilissimum omnium
atque stultissimum (quandoquidem per ipsum omnia obli-

vione deleantur) comprobes, Simonidis quoque tempus
(cuius beneficio omnia quaeruntur, discuntur, inveniun-
tur, obliterata reclarescunt praecisaque repullulant) non
improbabis
.


9. Aunque tú reconozcas que el tiempo pitagórico, el más dificil e insensato de todos (pues por medio de él todas las cosas son erradicadas del olvido), no rechazarás tamopco el tiempo de Simónides, (gracias al cual se investiga, se aprende y se encuentra cada cosa y lo que ha sido truncado torna de nuevo a germinar).
(Trad. Alicia Silvestre, pp. 5, 6)

sábado, 29 de septiembre de 2012

scritture (Spacio della bestia trionfante, pp. 649, 650.)


Sofia. La Sofia, come la verità e la providenza, è di due
specie. L'una è quella superiore, sopraceleste ed oltre-
mondana, se cossí dir si puote; e questa è l'istessa provi-
denza, medesima è luce ed occhio: occhio, che è la luce
istessa; luce, che è l'occhio istesso. L'altra è la consecutiva,
mondana ed inferiore; e non è verità istessa, ma è verace
e partecipe della verità; non è il sole, ma la luna, la terra
ed astro, che per altro luce. Cossí non è Sofia per essenza,

ma per participazione; ed è un occhio che riceve la luce 
e viene illuminato da lume esterno e peregrino; e non è 
occhio da sé, ma da altro; e non ha essere per sé, ma per 
altro. Perché non è l'uno, non è l'ente, il vero; ma de l'uno, 
de l'ente, del vero; a l'uno, a l'ente, al vero; per l'uno, 
per l'ente, per il vero; nell'uno, nell'ente, nel vero; da l'uno, 
da l'ente, dal vero. La prima è invisibile ed infigurabile 
ed incomprensibile sopra tutto, in tutto ed infra tutto; 
la seconda è figurata in cielo, illustrata nell'ingegni, com-
municata per le paroli, digerita per l'arti, repolita per le 
discussioni, delineata per le scritture; per la quale chi dice 
sapere quel che non sa, è temerario sofista; chi nega sapere 
quel che sa, è ingrato a l'intelletto agente ed ingiurioso 
a la verità, ed oltraggioso a me. E di simil sorte vegnono 
ad essere tutti quelli che non mi cercano per me stessa, 
o per la suprema virtude ed amor della divinitade, ch'è 
sopra ogni Giove ed ogni cielo, ma o per vendermi per 
denari o per onori, o per altre specie di guadagno; o non 
tanto per sapere, quanto per essere saputi, o per detraere 
e posser impugnare, e farsi contra la felicità d'alcuni mo-
lesti censori e rigidi osservatori; e di questi li primi son 
miseri, li secondi son vani, li terzi son maligni e di vil animo. 
Ma color che mi cercano per edificar se stessi, sono prudenti; 
gli altri che m'osservano per edificar altrui, sono umani; 
quei che mi cercano absolutamente, sono curiosi; gli altri 
che m'inquireno per amor della suprema e prima verità, 
sono sapienti, e per conseguenza felici. 

Sofía: la Sofía como la verdad y la providencia, es de dos clases.  Una es la superior, celeste y ultramundana, si se puede decir así; y ésta es la misma providencia, que al mismo tiempo es luz y ojo: ojo, que es la luz misma; luz, que es el ojo mismo. La otra es derivada, mundana e inferior; y no es la verdad misma, sino que es veraz y partícipe de la verdad; no es el sol sino la luna, la tierra y astro, que por otro luce. Así no es Sofía por su esencia, sino por participación; y es un ojo que recibe la luz y es iluminado por la luz externa y peregrina; y no es ojo por sí, sino por otro; y no tiene ser por sí, sino por otro. Porque no es lo uno, no es lo ente, lo verdadero; sino de lo uno, lo ente, de lo verdadero; a lo uno, al ente, a lo verdadero; por lo uno, por el ente, por lo verdadero; en lo uno, en el ente, en lo verdadero; desde lo uno, desde el ente, desde lo verdadero. La primera es invisible, irrepresentable e incomprensible sobre todo, en todo, bajo todo; la segunda está representada en el cielo, ilustrada en los ingenios, comunicada por las palabras, asimilada por las artes, pulida por las discusiones, delineada por las escrituras; por la cual, quien dice saber lo que no sabe, es un temerario sofista; quien niega saber lo que sabe, es ingrato con el intelecto agente, injurioso a la verdad y ultrajante hacia mí. Y de la misma condición vienen a ser vienen a ser todos los que no me buscaban por mí misma, o por la suprema virtud y amor por la divinidad, que está sobre cualquier Júpiter y  todo cielo, sino para venderme por dinero o por honores, o por otra clase de ganancias; o no tanto para saber, como para ser conocido; o para detractar y poder impugnar y ponerse contra la felicidad de algunos molestos sensores y rígidos observadores; y de éstos, los primeros son miserables, los segundos son vanos, los terceros son malignos y de vil ánimo. Pero aquellos que me buscan para edificarse  a sí mismos son prudentes; los demás que me observan para edificar a otros, son humanos; los que me buscan absolutamente, son curiosos los otros que me inquieren por amor a la suprema y primera verdad, son sabios y, por consiguiente, felices. (Traducción: Ernesto Schettino y Martha Lilia Rojas, pp. 115, 116)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Scritto. (Spaccio della bestia tiunfante, p. 645)


Mercurio. Questa tua richiesta, per esser lunga e di
non poca importanza, ed anco per esser novamente decre-
tato nel cielo, che tutte le espedizioni, tanto civili quanto
criminali, vegnano
registrate nella camera, non senza tutte
le occasioni, mezzi e circonstanze loro, però è necessario,
che tu me la porghi in
scritto, e cossí la presenti a Giove
ed al Senato celeste.
Sofia. Onde questo nuovo ordine?
Mercurio. Acciò che ognuno di gli dei in questo modo
vegna costretto a far la giustizia; perché per la registra-

zione
che eterniza la memoria de gli atti, vengano a temer
l'eterna infamia, e d'incorrere biasimo perpetuo con la
condannazione che si deve aspettar dall'absoluta giustizia
che regna sopra li governatori, ed è presidente sopra tutti
dei.
Sofia. Cossí, dunque, farò. Ma vi bisogna del tempo a
pensare e scrivere; però ti priego che rivegni domani a
me, o vero il prossimo seguente giorno.
Mercurio. Non mancarò. Tu pensa a quel che fai.

Mercurio: Esta petición tuya, por ser grande y de no poca importancia, y también por haber sido nuevamente decretado en el cielo y en todos los asuntos, tanto civiles como criminales, sean registrados en la cámara, con todos sus motivos, medios y circunstancias, es por ello necesario que me la entregues por escrito, y así se la presente a Júpiter y al senado celeste.

Sofía: ¿Para qué este nuevo ordenamiento?

Mercurio: Para que de esta manera cada uno de los dioses se vea obligado a hacer justicia; porque con el registro que enterniza la memoria de los actos, lleguen a temer la eterna infamia, y a incurrir en censura perpetua con la orden que se debe esperar de la absoluta justicia que reina sobre los gobernantes y preside sobre todos los dioses.

Sofía: Así, pues, lo haré. Pero necesito tiempo para pensar y escribir; por eso te ruego que vengas mañana a mi lado, o bien el día siguiente.

Mercurio: No faltaré. Tú piensa en lo que haces.
(Traducción de Ernesto Schettino y Marthe Lilia Rojas ed. Consejo nacional para la cultura y las artes, p. 112)